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sábado, 1 de diciembre de 2012

Se aprovechan de mi nobleza O_o

¿Has notado la proliferación de lugares donde te ofrecen que cooperes con alguna entidad o causa? Me parece extraordinario que las organizaciones sin fines de lucro hayan encontrado una manera adicional de generar ingresos pero es terrible para los míos.

Donde quiera me ofrecen algo a cambio de un dólar a beneficio de la fundación tal.  Ahí voy y saco el pesito porque me entra el cargo de conciencia de que no estoy ayudando a quienes necesitan.  Días después regreso a los mismos establecimientos y vuelven a ofrecerme cosas. Al menos ya me siento con la libertad de decir: “Gracias, ya cooperé”. (Dios me libre de soltar esa frase si no he cooperado. ¡La nariz me crece y me siento la peor!)

Ni me hablen de los puestos de Salvation Army o Cruz Roja. Ahí he dejado gran parte de mi salario porque vuelve el cargo de conciencia y sé que mucha gente se beneficia.

Recientemente visité un local de una cadena de farmacias y me ofrecieron  cooperar con un hogar para niños. Le dije que si y saqué el dólar. Para mi sorpresa no se trataba del dólar. Esta vez tenía que comprar un juguete y esa era la donación. ¡¿Qué?! ¿Adivinen qué hice? Exacto. Compré el juguete y lo eché en una caja donde estaban recolectando los artículos para donar.

Luego en la noche fuimos a un restaurante y cuando fuimos a pagar la cuenta la mesera nos habló de una campaña que tenían a beneficio de tal fundación y que con un dólar que donáramos estaríamos participando del sorteo de un auto. Ahí caí otra vez.

Ahhh, pero pienso que en mi casa voy a estar libre de eso y ¡no!  De pronto escuchas a una persona gritando desde la acera: ¡Señoraaaa! Te asomas y es alguien vendiendo bizcochos, galletas o algún artículo para la operación de alguien o a beneficio de algún equipo de niños.

Me encanta cooperar y lo hago con mucho amor porque no sé cuando mi familia o yo vayamos a necesitar de los servicios de esas organizaciones.  Aunque admito que últimamente me incomoda y hasta cierto punto me estresa. Es que me cuesta tanto decir NO cuando se trata de ayudar a otros. :( Creo que se aprovechan de mi nobleza. Jiji



Ya tenemos nuestra campaña de donación de juguetes e involucro a mi nene para que recoja algunas cosas que están en buen estado y las compartimos con otros niños. Lo mismo pasa con la ropa y otros artículos. Donar es una experiencia enriquecedora pero es mejor cuando sale del corazón y no porque te sientes obligada a hacerlo.

¿Te pasa lo mismo? ¿Has notado lo que yo? ¡Cuéntame!

Lee otras de mis historias en el blog de Baby Center en Español.

7 comentarios:

  1. Si sumas la cantidad de esas organizaciones y a cada una le das un pesito (sin que te de cargo de conciencia) notaras que tendrías que endosar tu cheque de salario para pagarle el salario a los ejecutivos de esas intituciones, porque en realidad, de tu peso, a los que lo necesitan solo llegan no mas de 5 chavitos.

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  2. Sabes que en este momento estoy en el otro lado de la moneda. Me ha tocado ser la que vende para sufragar los gastos de unas competencias en las que participará mi hija. Ninguno de los dos lados es fácil pero he aprendido mucho en el proceso. Es cierto lo que dices: Dios bendice al dador alegre.

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  3. Si, a mi me pasa exactamente lo mismo y a veces coopero con varios el mismo día y no me da la cara para decir NO, pero hay que aprender a hacerlo. Yo he pensado hacer lo siguiente: creo que sería bueno sacar un presupuesto mensual por ejemplo de 5 a 10 dólares y decir, ok esto no lo voy a tocar porque voy a cooperar con el que está en la luz, con el pote que está aquí, con el dibujo de tal Institución, con "Salvation Army", etc... cuando se termine el presupuesto y te vuelvan a pedir, podemos contestar que ya cooperamos con una causa. Entiendo que no estamos mintiendo, mantenemos la sencibilidad y la disciplina de ayudar a otros porque como tú dices en tu escrito: uno nunca sabe cuándo tengamos que recurrir a esos servicios.

    Gracias por compartir tu experiencia!

    Glory :)

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  4. ¡Ay, me siento igual! Me pasa lo mismo, no me atrevo decir que no si todavía no he cooperado. En las navidades, a mi hijo le encanta echar dinero en el cubito del Salvation Army, y eso sí que es difícil, porque me forma un show frente a la persona si le digo que no, y todo el mundo se entera que no quiero cooperar. Uff!!

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