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sábado, 17 de noviembre de 2012

Me subestiman porque soy mujer, joven y madre

¿Alguna vez te has sentido subestimada por ser mujer? ¿Has sentido que te discriminan por edad y sexo?

Amiga mía, no estás sola.  En el mundo donde me muevo hay muchos hombres que subestiman mi trabajo y mis capacidades solo porque tengo dos peras en el pecho (me hubiese gustado escribir melones pero estaría mintiendo). Personas que cuestionan o retan las decisiones que tomo por el simple hecho que vienen de una mujer.  Para esas personas el que me haya convertido en madre reduce mis capacidades a tal extremo que me hace inútil para el trabajo que realizo.

¡Lo sé! Parecería que tengo todo en contra: joven, mujer y madre. Pero no es así, esas tres características no me restan sino que me añaden. ;-)

Antes de seguir aclaro que no hablo de mis empleadores. Sería una anormal si lo hiciera. Sobre todo porque en los nueve años que llevo ahí, he crecido y me han dado la oportunidad y confianza de dirigir un departamento complicado y retante. Mis ideas son escuchadas y muchas -la mayoría- implementadas.

Hablo de esas personas con las que te tropiezas de vez en cuando que te miran por encima del hombro creyéndose superiores porque son hombres, tienen más años y más experiencia de vida.

En lugar de vernos como bichos raros, esas personas deberían pasarnos su experiencia y sabiduría. Esos conocimientos que solo se adquieren con el pasar de los años y que, por alguna extraña razón, no quieren compartir por miedo a quien sabe qué. Esas personas deberían convertirse en nuestros mentores y dejar la mojonería de vernos como competencia o personas inexpertas que no sabemos lo que estamos haciendo.

Si los viejos siguen insistiendo en ver a los nuevos de esa manera tan ridícula, seguiremos en el limbo que estamos. Las mujeres, hombres, jóvenes y viejos contribuyen a la sociedad de diferentes maneras. Si todos nos uniéramos para trabajar juntos por nuestro País las cosas serían tan diferentes.

Nada, que ser discriminada por ser mujer y joven no me detiene. Yo sigo pa’lante. Los que discriminan son los que se están quedando atrás. De algo estoy segura, cuando sea vieja y las arrugas ya no me quepan en la cara, quiero ayudar y colaborar con la juventud. Quiero que ellos tengan todas las oportunidades que yo tuve y más. ¿Sabes por qué? Porque de ellos depende el futuro de mi País.

Podría escribir muchas cosas más pero al final del día sabemos que esas personas no merecen tanto. Jiji

*Este desahogo se lo dedico a dos hombres (viejos) que confiaron en mí y en mis capacidades. Gracias a Silverio Pérez por las oportunidades y a el fenecido Antonio Fernós por el conocimiento (y los regaños). Ambos son mis mentores desde polos muy distintos pero no tan distantes.

Silverio
Antonio







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