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jueves, 14 de junio de 2012

PERDÍ EL CACHÉ


Tenía el día libre y me fui con la familia a pasear por un centro comercial. Luego de unas horas nos apretó el hambre y fuimos al food court.  Mi bebo estuvo inquieto durante toda la comida. Gritaba, se paraba de la silla, se reía desordenadamente y hasta llegó a tirar uno que uno canto de pollito.

Una mujer que estaba en la mesa del frente me miraba fijamente. La doña, que a juzgar por su físico debía tener casi 60 años, me hostigaba con su mirada. Era como si me estuviera diciendo con sus ojos que estaba disgustada porque no podía disfrutar su comida por la conducta de mi hijo.

La verdad es que mi bebo se lo estaba gozando todo y lo único que me parecía mal, dentro de la situación, era que mi chico tirara pedacitos de comida. Tampoco era que los estaba tirando a las mesas del lado, sino que los sacaba del plato y los tiraba contra la misma mesa.

Bueno, la señora no pudo aguantar más los gritos de mi hijo y se fue, no sin antes, volver a atacarme con su mirada asesina.

Lo que no entendí, ni entiendo, es por qué esa doña estaba tan afectada.  Las demás personas que estaban en nuestro alrededor estaban relax y hasta se reían con mi chispo. ¡Por eso él estaba tan lucío!
 
Pero bueno, me sentí tan maltratada con la mirada de aquella doña que la perseguí por unos minutos y cuando más concentrada estaba le grité casi al oído: “¡Aaaaaaaaa!”. Luego con una sonrisa malvada le dije: “Nunca vuelva a atacar con la mirada a una madre.. Que pase buenas tardes”.

La cara de susto de la doña fue lo suficientemente aterradora como para no pararme de reír en toda la tarde.

Al final del día (ya saben, cuando me pongo a orar y a pensar en todo lo que hice durante el día) analicé lo que hice. Definitivamente, mi conducta no fue la mejor.  Cada quien tiene su grado de tolerancia y el de la doña era bien bajito.

La verdad es que si no hubiese sido porque soy madre y saco las uñas cuando de mi hijo se trata, jamás hubiese perdido el caché.

¿Alguna vez se han enfrentado a otra persona por defender a sus hijos?

3 comentarios:

  1. JAJAJA!!!! Hiciste lo que muchas quisiéramos hacer en momentos así, pero no nos atrevemos. Lo único que me hubiese dado miedo era su reacción. Hay gente con muy pocos modales, y sabrá Dios si ella te hubiese caido encima o te hubiese dicho dos o tres cosas. Quizás no fue la mejor reacción, y gracias a Dios que tu hijo no te vio, pero qué rico se siente poder hacer exactamente lo que uno quiere hacer, y salirse con la suya!! Jijiji...

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  2. ¡Me muero de las risa con tu cuento!!! Gracias por compartir esta experiencia!! Las miradas maltratantes son espantosas.

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  3. ¡Me muero de la risa con tu cuento!! Gracias por compartirlo con tanta honestidad. Me identifico contigo totalmente!!!

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