Conectemos en...

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Sígueme en Instagram Suscríbete a mi canal de Youtube Sígueme en Pinterest Síguenos en Google+

miércoles, 20 de junio de 2012

ESTÓMAGO DE PIEDRA


Salí temprano del trabajo para llevar el bebo al pediatra. Durante el fin de semana le dio fiebre y vomitó. El lunes pasó un buen día pero ayer volvió a vomitar.  

La cosa es que lo hizo dentro del carro, justo después que lo recogimos en el cuido. Estaba todo empapado de lo devuelto. El asiento protector era un asco.

Mi esposo paró el carro en un paseo. Como han ocurrido tantos accidentes en esos carriles diseñados para emergencias, estaba aterrada.  

Con el susto que tenía le pedí a mi esposo que buscara la ropa. 

Bajo ese sol que nos quemaba las pestañas, cambiamos y limpiamos al chispo. Luego, mi esposo se quedó con él mientras yo limpiaba el asiento.

Estaba entre el estrés del ir y venir de los carros y controlar las náuseas.

El olor a vómito nos acompañó por todo el camino. ¡Wácala! 

Afortunadamente mi bebo está bien. Nada serio de lo que debamos preocuparnos. ¡Enhorabuena!

Lo que pasamos las madres no tiene nombre. Entre la caca, los mocos y los vómitos... Uff! Ni que tuviéramos estómago de piedra.

¡Cuéntame tu historia!

1 comentario:

  1. Cuando mi chica era chiquita tenía un arte para vomitar que era increible. Cada vez que le daba catarro terminaba vomitando. Y para colmo siempre tenía el estómago lleno de leche. Así que te podrás imaginar. Pero como dicen por ahí esos son gajes del oficio.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...