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miércoles, 28 de diciembre de 2011

CUATRO DÍAS DE 15 HORAS


Le pedí a Dios que mi hijo saliera activo, le gustara los deportes y que siempre estuviera haciendo algo productivo.  Debo admitir que se pasó y exageró.

Estar 18 horas con un niño corriendo, brincando, trepándose en los muebles, pintando las paredes, metiéndose en los gabinetes de la cocina, abriendo las puertas de los baños para jugar con el agua del inodoro, regando todos sus juguetes en la sala, halando las luces del árbol de Navidad, moviendo el televisor o golpeando las puertas del armario no es fácil. 

Mi hijo lleva cuatro días en los que se despierta a las 6 o 7 de la mañana y se acuesta a las 9 o 10 de la noche. No coge su “nap” durante el día por más que papá y mamá han tratado. Hacemos toda la rutina pero el niño ni pestañea.

Para evitar que nos abrume el exceso de energía de nuestro pequeño, procuramos hacer múltiples actividades con él durante el día.  Comparto con ustedes algunos de los secretos que tenemos papá y mamá para no perder la paciencia cuando el peque está todo el día en la casa:

©       No perder la paciencia. En todo momento debes recordar que el adulto eres tú. Un golpe no resuelve nada. Al contrario, empeora la situación.

©    Programa diferentes actividades. Haz  cosas diferentes con el peque. Desde manualidades hasta ver una película. Ellos se entretienen fácilmente.

©  Identifica lo que él disfruta. Es importante que identifiques cuáles son las cosas que más disfruta hacer. Al mío, por ejemplo, le encanta pintar. Le compré unos marcadores “washables” y dejo que haga y deshaga. Luego, paso un paño y queda todo limpio.

©       Un ratito con papá y otro con mamá. Procuren dividir el tiempo. El padre puede supervisar algunas actividades mientras mamá lo hace con otras.

©    Al aire libre. Mi bebo disfruta mucho cuando lo sacamos al parque o a dar una vuelta por la urbanización. Aprovechamos el tiempo para enseñarle colores y que identifique objetos.

©  Una cosa a la vez. Este truco nos ha funcionado. No saques todos sus juguetes a la vez. Cuando nuestro bebo se cansa de jugar con los legos, saco el abecedario. Cuando veo que empieza a ignorar las piezas, busco una bola. Si se aburre con la bola le busco los carritos y así sucesivamente.

© Aliméntalo correctamente. Algunos alimentos pueden alterarle el metabolismo. Procura darle mucha agua, frutas y vegetales. Con todo lo que hacen durante el día necesitan tener una alimentación balanceada.

Espero que estos truquitos te puedan ayudar.  Lo que a mí me preocupa que solo faltan dos meses para que llegue a “los terribles dos”.  :-O

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