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sábado, 12 de noviembre de 2011

MADRE: ¡CUÁNTA FALTA ME HACES!


Mi madre está presente en cada etapa que vivo. Aunque no vivimos cerca la tengo en mi corazón, pensamientos y oraciones. Cuando pasa algo extraordinario o difícil en mi vida no puedo evitar preguntarme cómo hubiese sido si ella estuviera aquí.

Hace unos 10 años mis padres decidieron mudarse a Estados Unidos.  Tomaron la triste decisión luego que fueron víctimas de dos asaltos en Puerto Rico. ¡Les va muy bien! Mi madre tiene un buen trabajo y mi padre se la pasa jugando golf desde que se jubiló.   Llevan una vida tranquila, sin temores y eso me hace muy feliz.

Pero hay momentos en mi vida que hubiese querido tenerla cerca. Esos momentos que vivimos los hijos y que los padres deberían estar ahí para apoyarlos, consolarlos o celebrarles algo. En esos 10 años me casé, compré mi primera casa, crecí en mi trabajo, llegué a la televisión,  fui operada dos veces y, lo mejor, me convertí en madre.  Todos esos momentos los he vivido sin la presencia, en cuerpo presente, de mi madre.

No me mal interpreten. No estoy juzgándola. Más bien estoy expresando la necesidad que tenemos los hijos de vivir nuestra historia de la mano de la persona que nos dio la vida. Ella me crió independiente (cosa que agradezco) pero olvidó que cuando de amor de madre se trata la independencia no es una opción.

Cuando parí, ella estuvo conmigo por dos semanas. Fueron las dos semanas más espectaculares que he tenido. Tenía a mi hijo, mi esposo y mi madre conmigo. Esos consejos y ese olor de madre son tan necesarios para un hijo. Esos abrazos, besos y pasaditas de mano que son testigos del amor entre una madre y una hija ¡Wow! Estoy llorando. Creo que estoy melancólica.

En fin, cuando te conviertes en madre reconoces todos los sacrificios que tuvo que hacer la tuya para criarte, educarte y hacerte una persona de bien.

No importa la edad que tenga, siempre querré tener cerca a mi madre. Aquellos que como yo tienen una madre amorosa, dedicada, sacrificada, luchadora, tierna, simpática y guapa saben a lo que me refiero.

Aprovechen ahora y llamen a su madre. Díganle cuánto la aman y cuán agradecidos están que Dios la haya escogido para que fuera tu madre.

Ahora solo nos podemos ver cuando viajo a Estados Unidos o por Skype.

Mami: no sabes cuánta falta me haces. :(


2 comentarios:

  1. Lezeidaris, muy emotivo y cierto tu blog!! Nada como el amor de madre verdad?

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  2. Muy hermoso tu artículo. Lo mismo me pasa. Vivo en Río Grande y mi mamá en Lares. La extraño todos los días. Gracias por compartir tu historia. Lloré.

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