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sábado, 17 de septiembre de 2011

¡QUE CULPABLE ME SIENTO!


Ayer mi esposo recibió una llamada de mi suegra diciéndole que aprovecháramos el viernes y que nos fuéramos a comer solitos porque ella se podía quedar con el nene hasta más tarde.  Después de pensarlo por unos minutos, mi esposo y yo decidimos aprovechar esta oportunidad y nos fuimos a cenar.

La cena estuvo deliciosa. Un vinito tinto, unas tapas y una pasta deliciosa fueron parte del menú de la noche. Conversamos de muchos temas, descubrimos un secreto ajeno y nos reímos muchísimo.  Ya dentro del vehículo y camino a nuestro hogar, seguimos disfrutando de nuestra compañía y de nuestras conversaciones ‘detectivescas’.

Hace mucho que no pasábamos un momento a solas tan extraordinario. 

Ahora bien, todo cambió cuando vi aquel rostro con una sonrisa dibujada y símbolo de que estaba feliz porque por fin  sus padres llegaron a buscarlo. De inmediato, me arroparon sentimientos de culpa: mala madre, irresponsable, egoísta, la madre eres tú no la abuela, etc.. Olvídense que se me dañó el estómago.

Ver el rostro de felicidad de mi hijo al vernos llegar fue impresionante. Tiene un año y seis meses pero no sé si llegó a pensar que no pasaríamos a buscarlo o que nos olvidamos de él. Siempre que lo recogemos es de día y esta vez ya había anochecido. Fue un golpe duro.

Mi esposo y yo hemos ido a varias actividades solos pero apenas las disfrutamos porque siempre estamos pensando en el nene y en que tenemos que buscarlo y pasar tiempo con él. Ambos trabajamos y el poco tiempo que tenemos con nuestro hijo procuramos que sea de calidad. Lo que pasó esta vez fue diferente porque a penas mencionamos al bebo en nuestra conversación. ¡Uff!  Anoche me sentí súper mal.

Después de besarlo, abrazarlo y decirle que lo amamos mucho, le dejé saber a mi hijo que mami y papi también tienen que divertirse solitos porque esos ratitos son un abono para que siga creciendo nuestro árbol familiar. Pasaron los minutos y se fue esfumando el sentimiento de culpabilidad.

Luego, mi esposo y yo pasamos otro ratito a solas. ;) jiji

Consejo

El tiempo que compartes con tu pareja es importante para que la relación siga viva. A veces no sabemos manejar la llegada del bebé y nos olvidamos de esa parte. Nadie dice que es fácil pero hay que esforzarse para mantener la familia unida y evitar que la rutina nos ahogue. Por lo que me han dicho otras mamis, ese sentimiento de culpa va pasando según van creciendo nuestros hijos. ¡Ojalá!


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