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viernes, 8 de julio de 2011

LA CITA CON LA DENTISTA


Les cuento que llevé a mi hijo a su primera cita con un dentista pediátrico. Tiene un año y cuatro meses y le están saliendo los colmillos con las muelas simultáneamente. Esto hace que mi hijo esté irritado y con malhumor en ciertos momentos del día. Papá y mamá tienen paciencia pero el nene no.

Llegamos y en el vestíbulo había juguetes. “Ya tienen un punto”, pensé. Mi hijo se entretuvo durante el tiempo de espera. También había un televisor plasma colgado en la pared sintonizado en un canal de muñequitos.

Cuando nos llamaron, pasamos a un cuarto lleno de máquinas.  Aunque la asistente trató de ser amable, ya mi hijo se estaba desfigurando.  Me acosté en la silla con el bebo y de inmediato se prendió un aparato que extrae la saliva acumulada en la boca. El ruido que generaba el “extractor de saliva” comenzó a impacientar a mi hijo. Mientras eso ocurría, papá y mamá trataban de calmarlo haciéndole gracia.

Llegó el momento. Todo iba bien hasta que la asistente se puso una mascarilla que le tapaba parte del rostro. ¡Error!  Mi hijo comenzó a gritar y a moverse como una culebra. Algo casi incontrolable. Cerró la boca y no había quién se la abriera.  Claro, como comenzó a llorar, esto provocó que la abriera, oportunidad que aprovechó la asistente para hacer su trabajo.

Luego de ese momento tenso, llegó el turno de la DENTISTA.  Ésta no solo llegó con la mascarilla puesta sino que tenía unas gafas trasparentes y una bata violeta que la hacía ver como un globo ambulante.

Cuando concluyó el examen, a mi hijo le dio un ataque de coraje en la que comenzó a agredir a todos y nos miraba como los culpables de haberlo sometido a una experiencia horrible. Me sentí hasta culpable.

Esta experiencia hizo que mi hijo no la pasara bien en su primera cita con un dentista.

Consejo

¡Atención a todos los dentistas pediátricos!  Para evitar que los niños le tengan terror a visitar su consultorio, el primer encuentro debe ser agradable y lo menos terrible posible. Poner juguetes en un vestíbulo o un televisor para que vean muñequitos no borrará el contacto visual y físico que tengan con ustedes.  ¿De verdad era necesario tanta indumentaria y mascarillas para un niño de un año y cuatro meses? Si la respuesta es sí, deben pensar en una alternativa que funcione mejor con los bebés.

2 comentarios:

  1. wow! tengo q estar totalmente de acuerdo contigo. No soy madre, pero a pesar de todo, mis recuerdos de pequeña en el dentista no fueron malos, pero recuerdo haber visto otros en el cubículo q sufrían de manera increíble, e incluso, recuerdo haber visto a la dentista haberle dado a un niño pq no podía estar quieto... era una experiencia traumática tanto para él como para el resto de los q estabamos allí. Cuando esto sucedió tendría como unos 6 años, no quiero imaginar cuan difícil puede ser ésto para un niño de 1 añito!

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  2. Así es! Prepárate porque cuando te toque lo vas a sufrir más que el propio niño!!!!! Un abrazo!

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