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miércoles, 20 de julio de 2011

EL BULTO Y LA ESPALDA

Todos fuimos estudiantes y sabemos lo pesado que son los bultos y los dolores que nos causaban en la espalda.   Es por eso que decidí publicar este artículo que me envió un quiropráctico, el Dr. Jaime Almenas, donde explica las consecuencias de que no tomemos en serio el peso que ponemos a nuestros hijos en la espalda.

Artículo: Las mochilas, el dolor de espalda y tu hijo
Información: Dr. Jaime Almenas, con práctica privada en Guaynabo (787-790-5159)

Como sabemos, las mochilas vienen de muchos tamaños, estilos y colores. Si son usadas con propiedad, las mismas pueden ser muy útiles. Comparadas con otras maneras para llevar los libros de la escuela, como bultos de mano o de hombro, las mochilas son una mejor alternativa porque los músculos más fuertes del cuerpo –la espalda y los abdominales- son los que llevan el peso. Cuando se usan de manera correcta, el peso se distribuye de forma uniforme a través del cuerpo.

Sin embargo, las mochilas pueden causar tensión en los músculos y provocar dolor de espalda si son demasiado pesadas o si se utilizan incorrectamente. Aún así, hay pasos que puedes tomar para ayudar a tu hijo a evitar el dolor de espalda y otros problemas relacionados con el uso indebido de las mochilas.
Aunque existe varios factores que pueden provocar que un niño sufra de dolor de espalda –como lo son la mala postura o los largos periodos de inactividad- lo cierto es que muchos desarrollan este síntoma debido a que andan todo el día en la escuela cargando demasiado peso, el cual según estudios sobre el tema no debe exceder el 10% o 15% total de su peso corporal.

Para entender mejor los efectos que puede tener una mochila demasiado pesada sobre la espalda de tu hijo, es importante saber que la espina dorsal de un niño está compuesta de 24 huesos llamados vértebras, y que entre ellas existen los discos, los cuales funcionan como amortiguadores.

Cuando un peso grande es colocado en la espalda, el niño tiende a compensar el peso echando las caderas hacia delante o arqueando la espalda, lo que pude hacer que su espina dorsal se comprima de formal anormal. Esta posición puede llevar a que desarrolle dolor en los hombros, la espalda y/o el cuello.

Puede que tu hijo(a) no se queje del dolor, con el fin de que no le prohíbas usar esa mochila que tanto le gusta. Si es así, obsérvalo con detenimiento. Si notas que se queja aunque no te lo manifieste directamente, si camina de lado con el fin de ajustar el peso sobre su espalda, si señala que se le “duermen’ las manos o tiene algún cosquillo en los brazos, y si carga más del peso recomendado sobre su espalda, es  momento de hacer ajustes.

Aunque nos parezca que la quiropráctica es una ciencia dirigida a los adultos, los niños y jóvenes también se benefician de una buena y detallada evaluación de la columna vertebral realizada por un profesional colegiado en dicha materia con el propósito de medir la salud de esta importante zona del cuerpo humano. De hecho, es importante poner la debida atención a cualquier queja que su hijo manifieste sobre dolor en la espalda, ya que las mismas también puede ser sinónimo de serios problemas, como por ejemplo, un disco herniado, entre otros.

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