jueves, 6 de diciembre de 2018

En conteo regresivo para Navidad

En casa estamos en conteo regresivo para Navidad. Además de toda la magia que envuelve ese día, para nosotros se ha convertido en un día de conexión total como familia. Aunque tenemos días iguales en otras ocasiones del año, por alguna razón, en Navidad es diferente. Hay otra vibra.

4 formas en que hacemos la cuenta regresiva


Cada año hacemos un conteo distinto, pero poco a poco algunos de ellos se han ido incorporando a nuestras tradiciones.  Se me hace divertido ver la carita de mi niño cuando sabe que falta menos para el nacimiento del niñito Jesús y la llegada del famoso Santa Claus. 

Acá te muestro lo que hacemos en casa. De pronto alguno te inspira a hacer tu propio conteo.

Conteo para recibir al niño Jesús

cuenta regresiva navidad
Lo compré en Walgreens.

Conteo del señor Santa - Mi niño incluye una figura de Lego en cada espacio.

cuenta regresiva navidad
Lo compré en Capri.

Conteo de los buenos deseos - En cada botita hay un papelito con una palabra positiva.

christmas countdown
Lo compré en CVS.

Conteo lleno de sorpresas - Son cajas que traen sorpresas y abres un espacio cada día. Esta es de Lego StarWars.

lego star wars countdown christmas
Lo compré en Walmart.

Y tú, ¿haces algún conteo para Navidad?

Un abrazo,
Lezeidarís

jueves, 15 de noviembre de 2018

Enfrentando inseguridades en las alturas

skytrail
Coco comenzó a mostrar cierta inseguridad a las alturas desde muy pequeño. Cargarlo a caballito era misión imposible. Empezaba a llorar y se amarraba como pulpo. "Bájame, bájame", le repetía al padre. 

Lo mismo ocurrió con las clases de gimasia. El chico podía hacer de todo hasta que lo ubicaban en las barras asimétricas o en la viga de equilibrio. Estar lejos del piso no era opción para él. Según el mismo nos comentaba, tenía "miedo a caerse".

Entonces empezamos una cruzada para hacer que el chico fuera perdiendo su temor poco a poco y se lanzara a la aventura. Llevarlo a parques con columpios, balancines y con estructuras altas fueron un gran comienzo. Aunque al principio se notaba intranquilo y nos miraba buscando ayuda y apoyo, a través del tiempo ha mejorado muchísimo. 

Lo que realmente nosotros buscamos es que Coco pueda divertirse con precaución pero sin miedo. Queremos que juegue y se rete a sí mismo pensando que puede lograrlo y no en que puede caerse. Siempre actuando con cautela y evaluando los riesgos, pero enfrentarlos con valentía.

La prueba de fuego


Nunca lo hemos presionado. Sabemos que tiene temores y aquí estamos para ayudarlo, no para forzarlo. Por eso me entusiasmó tanto que se diera la oportunidad de explorar el SkyTrail que ubica en los Outlets de Canóvanas. Tan pronto lo vio, me miró con cara de susto y luego me dijo "se ve cool". 

Aproveché la emoción del momento y le pregunté su quería hacerlo. "Sí", respondió sin vacilar. Así que nos aventuramos. Obviamente, al principio estaba ansioso, pero una vez pasó el primer obstáculo, lo demás fue más llevadero.

skytrail


Él estaba feliz y nosotros más porque veíamos cómo nuestro chico iba ganando seguridad en que sí podía lograrlo.

Ahora el reto es para nosotros, los padres. A veces por miedo a que nuestro niño "le pase algo", solemos aguantar la soga en lugar de irla soltando para que explore y juegue sin miedo. Miedo que muchas veces ellos crean por nuestros propios miedos.

Y tu niño, ¿a enfrentado recientemente alguna inseguridad? 

Un abrazo,
Lezeidarís

jueves, 8 de noviembre de 2018

Mamá, ¡sácale provecho a tus mañanas!

Siempre he sido de madrugar. Muy temprano en la vida descubrí que las madrugadas son mis mejores aliadas porque me permiten hacer y deshacer sin interrupciones y disfrutar de un total, absoluto y maravilloso silencio.

Ahora que soy mamá, madrugar se ha convertido en mi oasis. En las mañanas es cuando realmente tengo tiempo para mí porque el resto del día estoy entre el trabajo, los quehaceres del hogar y la familia. En las madrugadas, mientras todos están durmiendo, yo aprovecho para darme ese bañito con burbujas que tanto me tranquiliza, tomo mi cafecito con tranquilidad, puedo hacerme tratamientos faciales sin prisa y puedo relajarme y meditar con facilidad porque el silencio es el rey.

Se que muchas mamis lo que quieren es dormir porque sienten que el agotamiento desaparecerá cuando se abracen a Morfeo. Sin embargo, nos topamos con la realidad que despertamos pero seguimos igual o más agotadas. ¿Te suena familiar?

A mí me pasaba hasta que me di cuenta que ese agotamiento nada tiene que ver con sueño sino con una necesidad profunda de relajarnos y disfrutar algo para nosotras y que no tenga que ver con hijos, esposo, trabajo o la casa. Nada que esté relacionado a obligaciones o responsabilidades. Cuando empecé a hacer cosas por mí y para mí noté que me sentía más relajada, centrada y con energía.

Acá te comparto algunos hábitos que me han ayudado. Espero que te sirvan y que algunos de ellos puedas adaptarlos a tu vida.
  • Deja preparado todo antes de acostarte. Ropa, bultos, documentos que necesites, meriendas, etc. Eso te ahorra tiempo en las mañanas y evita, además del estrés, que pierdas tiempo en buscar qué ponerte o qué echarle de merienda al niño.
  • NO uses el teléfono como alarma. Si lo coges te verás tentada a revisar las notificaciones. El celular y la tableta son una distracción enorme y nos roba ese tiempo que tanto buscamos/necesitamos para nosotras.
  • Levántate 10 minutos antes de lo usual. Te darás cuenta que esos 10 minutos extra son un tesoro.
  • Antes de pararte de la cama, estírate y respira. Practica un ejercicio sencillo de inhalar y exhalar profundamente unas tres veces. Ayudará a tu cuerpo a prepararse para el día.
  • Date una ducha con agua tibia. ¡Te ayuda a despertar! Lo ideal es que sea con agua a temperatura ambiente pero todo dependerá de si eres o no friolenta (como yo).
  • Toma agua. Desde que incluí este hábito a mi rutina de las mañanas, me siento más alerta y con más energía.
  • Si eres optimista compulsiva como yo, lee alguna cita o repite tu mantra para ir ambientando tu estado de ánimo.
  • Dedícate tiempo. Lee una página de ese libro que tienes al lado de tu mesa de noche y que no tocas hace semanas, aplícate una mascarilla, ¡planifica tu día! Haz algo que realmente quieres hacer y casi nunca puedes porque andas muy ocupada resolviendo y atendiendo la vida de los demás.
Y tú, ¿le sacas provecho a las mañanas o prefieres hacer todo esto en la noche? 

Búscame en Instagram como @sermadrepr.

Un abrazo, 
Lezeidarís

jueves, 1 de noviembre de 2018

Lo que uso para guardar mis memorias de gratitud


diario de la gratitud erin condren
Mi diario de la gratitud.

¿Crees que lo bueno atrae lo bueno? ¡Yo sí! Me considero una persona extremadamente optimista y agradecida. Siento -y he comprobado- que la actitud y la forma en que ves y enfrentas la vida juegan un papel importante en tu día a día, en tu paz emocional y espiritual.

¿Qué es la gratitud?


Según la Real Academia Española, gratitud se define como "sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y corresponder a él de alguna manera". Y justo eso es lo que hago cada día. Se trata de ser agradecido por todo lo que vivimos y reciprocarle a la vida por cada una de esas experiencias.

Gratitud en familia


La gratitud es un sentimiento que hay que desarrollar. No es algo que surge de la noche a la mañana. Al principio se nos olvidaba ser agradecidos, pero poco a poco este sentimiento se ha convertido en parte integral de la familia. Todos, todos en casa practicamos la gratitud. Claro que cada uno lo hace a su manera.

jarron de gratitud
Frasco o jarrán donde guardo mis pensamientos o vivencias relacionadas a la gratitud.


En mi caso, lo hago de tres formas, dos de ellas sirven para guardar mis memorias. Acá te las comparto con el único ánimo de ofrecete ideas y alentarte a que comiences tu proceso de desarrollar la gratitud. Verás que tan pronto lo hagas, comenzarás a ver los cambios en tu vida y estado de ánimo.

  • Gratitud mental: Cada noche repito mentalmente la palabra GRACIAS e intento repasar un poco mi día. Busco esas cosas que me sacaron una sonrisa y abonaron a mi vida de manera positiva.
  • El jarrón de la gratitud: Ahí deposito pensamientos, frases y situaciones que me han ocurrido y he disfrutado. No es algo de día a día sino cuando lo siento.
  • El diario de la gratitud: Tengo un diario que me obliga a destacar un evento o experiencia por el que me siento agradecida. 
Y tú, ¿qué cosas haces o utilizas para desarrollar la gratitud?

Un abrazo,
Lezeidarís

jueves, 25 de octubre de 2018

¿Y si hablamos más con nuestros hijos?

¿Cuándo fue la última conversación extensa que tuviste con tus hijos? La mía fue justo esta mañana mientras íbamos camino a la escuela. Aunque estoy consciente que esa es una gran oportunidad para dialogar con él, a veces la desperdicio por ir escuchando la radio o un podcast de emprendimiento, por estar atenta al tráfico, por ir pensando en las tareas que tengo pendiente, por pendeja...

¿Y si hablamos más con nuestros hijos?


Justo esta mañana miré por el espejo retrovisor y vi a mi Coco distraído, observando a través de la ventana. Iba en silencio mientras yo estaba concentrada escuchando las noticias (como si eso contribuyera en algo a mi paz mental). Bah! 

Verlo tan ajeno a mí y tan concentrado en otra cosa, me dio un retortijón de terror pero en el corazón. De inmediato apagué la radio e inicié una grata y reveladora conversación con él.

mama hablando con su hijo

Entonces su mirada distraída cambió por una sonrisa y sus palabras comenzaron a fluir de una manera tan natural que me espanté, pero de la emoción. ¡Cuántas veces he perdido estos momentos! La rutina, el día a día, nos consume tanto que vamos por la vida en forma automática y no hacemos un alto para simplemente escuchar a nuestros hijos. Tantas cosas que tienen por decirnos, por contarnos y nosotros pendiente a qué sabe qué cosa.

Y eso que soy de las que hablo mucho con él. Lo hago constantemente mientras estamos en casa y a la hora de irnos a la cama, pero pocas veces lo hacemos en las mañanas porque regularmente estamos en el corre y corre y luego, al llegar al auto, entramos como en la dimensión desconocida.

Así que, al llegar a la escuela le prometí que de hoy en adelante nuestras mañanas en el auto cambiarán. Aprovecharemos ese tiempo juntitos para conocernos mucho más de lo que ya nos conocemos (sin radio, sin distracciones...). ¿Cuál fue su reacción? Un abrazo.

Y tú, ¿cuándo fue la última conversación extensa que tuviste con tus hijos? ¿Cuándo fue la última vez que detuviste tu mundo para escuchar el de ellos?

Un abrazo,
Lezeidarís