Esta mañana
amanecí con vista al mar. Nos quedamos en el Parador Villa Parguera por un
evento que estaba trabajando en el oeste. Tan pronto abrí la puerta de nuestra
habitación, presencié la belleza más pura de la naturaleza. El agua estaba
calmada; solo escuchaba la comunicación de los pájaros. Un rincón agradable,
lejos del ruido y la rutina.
Nos fuimos a
desayunar. Escogí panqueques para mi bebo.
El papá los cortó en pedazos muy pequeños y ubicó el plato frente al
chico. Fue comiendo poco a poco. De pronto, veo que Adrián se estira. Hace un
gran esfuerzo por agarrar el pedazo de panqueque que más lejos estaba. Estuvo y
estuvo hasta que lo logró.
Me quedé
observándolo. Me preguntaba por qué
quería el que más lejos estaba cuando tenía cerca tantos pedazos.
Camino a San Juan le
digo a mi esposo: “Adrián sabe lo que quiere. Tiene dos años y sabe lo que
quiere.”
Me impresionó que se decidiera por el que
estaba lejos. Fue una manera de decirnos
que lo fácil no es una opción para él.
Me alegra que desde pequeño se faje por lo que quiere.
Una gran lección
para muchos que prefieren escoger lo que más cerca tienen porque es lo más
fácil. Para conseguir lo que uno quiere
hay que luchar así haya que estirarse como el Sr. Elástico.
















