Tengo la dicha de tener dos padres. Uno que me enseñó
lo que es espiritualidad y paciencia y otro que me dio las herramientas para convertirme
en una profesional y luchar por lo que quiero.
Eso se llama tener lo mejor de los dos mundos.
Empiezo por el que me dio la vida, Orlando. Un día, cuando ya tenía 23 años, me regaló
una rosa roja. La tuve guardada en el refrigerador por casi un año. No quería que se marchitara. Era la primera
flor que me regalaba mi papá, así que imagínense lo especial que era para mí.
Admiro de mi padre que, a pesar de la distancia ocasionada por el divorcio,
jamás se despegó de nosotros. Nos llamaba y estaba al pendiente. Algo que amo de él es su capacidad para no
juzgar a los demás.
Mi otro papá, que algunos se empeñan en llamar
padrastro, es Julio. Este ser humano nos
integró a su vida de tal manera que jamás nos hizo sentir diferentes. Nos
trataba como a sus hijos y siempre nos dio lo mejor. Apoyó mi carrera de modelo y hasta se
convirtió en mi representante. Fue quien vivió las etapas de mi vida: cuando me
convertí en señorita, cuando saqué mi licencia de conducir, cuando compré mi
primer carro, cuando entré a la universidad y muchas otras cosas. Lo que amo de
él es su sentido del humor.
Son dos padres que amo con todas mis fuerzas y a los
que les estaré agradecida siempre.
A ellos dos y a todos los padres que me leen, ¡FELIZ
DÍA DE LOS PADRES!






