Con todo el caos que representa ser mujer, madre, ama
de casa, trabajadora y muchas otras cosas, olvidamos darle seguimiento a
nuestros sueños y repasar cuántos hemos cumplido y cuántos nos falta por
cumplir.
Es cierto que según pasan los años surgen sueños
nuevos, pero eso no debe ser razón para olvidar los que ya nos hemos
propuesto. Piensa que uno nuevo no debe
invalidar uno viejo.
Ese pensamiento me invadió la mente este fin de
semana. Le había prometido a mi bebo que
tendríamos un “BBQ Day”. La lluvia
amenazó con aguarlo pero no quería fallarle a mi Coco. Así pues, mi marido sacó
la barbacoa y yo comencé a preparar lo que nos comeríamos. Decoramos la
marquesina, tal y como si estuviéramos en un pasadía en el campo. Mi bebo
corría por todos lados mientras mamá adobaba y papá cocinaba.
Hubo un momento en que mi bebo y yo nos sentamos
mirando hacia el horizonte. Mientras,
miraba a mi esposo faja’o en el grill.
Pensé en lo afortunada que soy en tener una familia hermosa. Llevo 10 años con mi esposo y es la primera
vez que teníamos un “BBQ Day”. Adivinen, me puse chillona.
Les cuento todo esto porque uno de mis sueños era
tener un “BBQ Day” con mi esposo e hijo.
Esa escena hermosa que te presentan en las películas y que te dices:
“Algún día lo haré”.
Reflexionen sobre esos sueños y busquen la manera de
cumplirlos. Porque sean cosas simples no deben dejarlos pasar. Recuerden que lo simple hace la diferencia.
Tan pronto el bebo se durmió, saqué lápiz y papel para
anotar todos mis sueños. Voy a cumplirlos
uno a uno.






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