PALABRA DE HOY...DEDICACION

Esfuerzo, empeño en un objetivo. Así se define la palabra dedicación. Es por eso que es tan importante para mí. Ser madre requiere dedicación. Debemos esforzarnos y empeñarnos en el objetivo: NUESTRO HIJO. Dedícate a amarlo, educarlo y hacerlo feliz.

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sábado, 17 de diciembre de 2011

MI ABUELO JUAN


 (((Todos tenemos una persona a la que admiramos por su coraje, valor y humildad.)))


Los sábados al amanecer mi abuelo se levantaba para sacrificar uno o dos cerdos. Si era Navidad podía matar otros tantos.  Todo dependía de la demanda.  Regularmente, todas y cada una de las partes de esos cerdos estaban previamente vendidas.

El grito aterrador del animal nos despertaba. Junto a mis primos, miraba por la ventana para ser testigo de aquella matanza. Los miraba con lástima y hasta le reclamaba a mi abuelo por ser un asesino de cerdos.  Recuerdo que nos gritaba que no miráramos con pena porque tardaban en morir. Según fue pasando el tiempo comprendí que esos cerdos eran el sustento de mis abuelos. Eso y la agricultura los sacaban adelante.

Poco a poco nos fueron introduciendo a ese ritual. Llegué a pelar un cerdo, a limpiar los intestinos y rellenarlos con el arroz que mi abuela mezclaba con sangre y que finalmente se convertían en la famosa “morcilla”. Sabrán que me repugna comer cerdo y ni hablar de las morcillas. ¡Wácala! Pero así me crié y con orgullo lo escribo.

De mi abuelo Juan tengo tantas historias. Compartí tanto con él. Lo admiraba tanto. Un día le cuestioné la existencia de la Virgen María.  Mi abuelo miró la luna y me preguntó, ¿qué ves?. Le contesté que una bola blanca. Su contestación fue: “En esa bola blanca está sentada la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos. Nos está mirando en estos momentos. Siempre está ahí, por eso nos alumbra”.  ¿Podrán creer que cuando volví a mirar la luna vi la imagen que describió mi abuelo?  ¡Wow!

Cuando cayó en el hospital fui a verlo diariamente. Le exigía que no se fuera. Le recordaba que habíamos hecho en pacto en el que no se iría de este mundo sin conocer a un biznieto de mi parte.  Me contestó: “¡hay nena avanza!”. Jeje

Hace varios años que mi abuelo ya no está con nosotros. La noticia de su muerte fue devastadora para toda la familia. Un hombre trabajador, sencillo, respetuoso, cariñoso y un excelente abuelo.

Sentado en su silla reclinable, viendo “El Chavo del 8” y riéndose con ganas; así recuerdo a mi abuelo.  Llevo conmigo la marca de tres lunares que mi abuelo tenía en la espalda, mi madre en el pecho y yo en el rostro.

Su partida aún duele. Recuerdo cuando le dije TE AMO y sus ojos se aguaron. Me contestó: “yo también TE AMO”.

Palabras para abuelo Juan

Desde aquí te escribo estas palabras. Seguiré conversando contigo en las noches cuando te pido que nos cuides.

Tardé mucho en darte el biznieto pero sé que desde allá lo estás cuidando.

Aún veo el Chavo del 8 y recuerdo tus carcajadas. Siento que lo estamos viendo juntos.

Abuelo Juan: Gracias por enseñarme el valor de trabajar y luchar por lo que quiero. Gracias por mostrarme que en la vida hay que reírse hasta en los momentos duros.

Gracias por existir.


2 comentarios:

  1. Wao! Me hiciste recordar mi infancia. En mi caso era la vecina de mis abuelos la que mataba los cerdos. Qué terribles aquellos chillidos. Mi abuela mataba las gallinas y los pollos dándole vueltas por el pescuezo. Ni loca comía ese día. Yo me comía los congelados, pero esos no,como si hubiera diferencia. Ni hablar del abuelo Toño, el mejor. Trabajador, humilde, el típico jíbaro, siempre lo tengo presente en mi corazón. Gracias Lezeidaris por compartir esto.

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  2. Así es Maritza! Fue una época hermosa. Gracias por leerme.

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